Un equipo del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima Bionand) y la Universidad de Málaga ha descubierto que una hormona presente en nuestro propio organismo, llamada IGF-II, puede proteger las neuronas frente al daño que provoca el Parkinson.
Aunque aún queda camino por recorrer, investigaciones como esta nos acercan cada día más a nuevas esperanzas para las personas con Parkinson.